Venezuela // La vocación es la inclinación de una persona, por un arte o un estilo de vida sin recibir ningún incentivo monetario por el mismo. Esta cualidad ha venido desapareciendo a medida que la crisis y algunas tendencias a lo material se van afianzando en la vida de nuestros ciudadanos.
Sin embargo hay personas que han apartado los beneficios materiales, para poner en primer plano la célebre frase de "hacer bien sin mirar a quien", uno de esos casos es el Teniente Coronel Sergio Montaner, quien en la actualidad es el segundo comandante de los Bomberos de Valencia.
Sergio Montaner comenzó en el mundo del rescate, hace 31 años, cuando junto a un grupo de compañeros de clases en el Liceo Pedro Gual, decidió ayudar a las personas en esta materia, en una ciudad que para ese momento no estaba familiarizada con este tema.
Esta fase de su vida, Montaner la recuerda con bastante alegría, ya que a su juicio no hay nada mejor que salvar una vida y ese hecho no se puede comparar con ganar el mejor sueldo del mundo, ya que la satisfacción de poder ayudar a un prójimo en problemas, no se puede describir porque es demasiado especial.
Relató que alguno de sus compañeros se convirtieron con el pasar de los años en profesionales, mientras que otros, como es su caso, se dedicaron abiertamente a hacer carrera en el rescate, sin importar que no recibieran dinero alguno por sus labores, pero teniendo la satisfacción de salvar vidas.
Destacó que la mayor parte del tiempo de sus 31 años como rescatista, "ha sido por amor al arte", hecho que nunca le peso, porque a su juicio, enterarse de que alguien que ayudo en un accidente llega a un hospital y se salva; apagar un incendio de una empresa que lleva generaciones en una familia; evitar que una persona muera por la acción de llamas; es más que suficiente, para arriesgar la vida, cada vez que se presenta una situación extrema.
Sergio Montaner, se involucró con los bomberos hace 25 años, cuando fue asesor de los Bomberos de la Universidad de Carabobo; hace 20 años atrás entró en el Cuerpo de Bomberos de Valencia, como asesor en el área de rescate; en 1993, se convirtió en bombero voluntario; posteriormente se graduó de Paramédico; y desde el año de 1997 es médico cirujano.
EL RESCATE EN CARABOBO
Según Montaner, el rescate en Carabobo, comenzó de manera voluntaria y se creó de la nada, gracias a la mística de un grupo de personas que decidieron involucrarse con este estilo de vida y que gracias a ellos, la región tenga personal de primera, que esté por encima siempre, de cualquier carencia de equipos y otros aditamentos.
Resaltó que los venezolanos se destacan, cuando asisten a otras partes del mundo, donde sucede una catástrofe como fue el terremoto de México del 19 de septiembre de 1985, que dejó un saldo de 30 mil muertes.
Atribuyó este factor, a la mística que tienen los rescatistas criollos, quienes han demostrado tener creatividad y empuje, para salir victoriosos en los eventos más difíciles.
Puntualizó que en el país hace falta empresas que construyan equipos de rescate y salvamento, porque en la actualidad el 99% de todo lo que se usa, son traídos desde afuera, sin embargo los venezolanos y especialmente los carabobeños, han sabido solventar estas situaciones y hacer grandes rescates con menor equipo que otros países.
Acotó que en la actualidad, Carabobo cuenta con un "voluntariado gigante", lleno de jóvenes, con las mismas visiones y pasión por la vida humana, como fue su caso y de sus amigos, hace más de tres décadas.
Montaner comentó una anécdota que se hace común en cada uno de los rescatistas que salen al exterior, que cuando dicen que son voluntarios, los habitantes de otros países, los miran de manera extraña, porque están acostumbrados a que sus rescatistas cobren sueldos extraordinarios, tengan grandes seguros de vida y ganen grandes primas, ya que arriesgan sus vidas constantemente. Subrayó que los extranjeros les parece extraño que alguien asuma estos retos de manera gratuita, tan sólo impulsados por el deseo de servir.
FAMILIA AL RESCATE
El teniente coronel Sergio Montaner, narró que muchos de sus compañeros viven momentos difíciles, porque el grado de compromiso es tan grande, que muchas veces tienen que salir de sus casas a altas horas de la madrugada para atender una emergencia.
Expresó tener una suerte inmensa, porque conoció a su esposa en un equipo de rescate y ella fue una de las primeras mujeres en hacer cursos helitácticos en el país y por eso entiende su situación y su pasión por salvar vidas.
Habló de sus tres hijos, de los cuales dos se encuentran estudiando en la universidad la carrera de biología, y ellos practican rapell, hacen excursiones y aunque no se han metido de lleno en el mundo del rescate, tienen mucho entendimiento con el trabajo de su padre. Para este funcionario bomberil es importante tener una gran comunicación con el equipo familiar.
IMPRUDENCIA, CONOCIMIENTO Y CONDUCTOR DE GUARDIA
Para Montaner, el alcohol es un factor que está casi siempre presente en los accidentes y tragedias que atienden el cuerpo de bomberos, incluso cuando trabaja como médico en el Ambulatorio Canaima, se topó con muchas emergencias causadas por el exceso de la ingesta de licor.
Por esa razón piensa que se debe implementar la figura del conductor de guardia, tal cual como lo hacen otros países, donde se designa a una persona para que no tome en una jornada de fiesta y que sea el encargado de conducir en todo el trayecto. A su opinión esto ha ayudado a disminuir los accidentes en donde se ha aplicado y esta seguro que en Venezuela, puede generar resultados muy positivos.
También hizo un llamado a las personas a tratar de tomar ciertas medidas de prevención, como tener un maletín de primeros auxilios; un kit de supervivencia con linterna, radio, agua potable, recipientes y pilas entre otros elementos; tener las llaves ordenadas, para poder detectarlas hasta por tacto; también aseguró que es necesario inculcar a los más pequeños, información base como teléfonos de emergencia, datos personales que sirvan a conseguir a sus padres, cuando un niño se pierda en cualquier parte de la ciudad, entre otras cosas.
MOMENTOS DIFICILES
En su carrera como rescatista y bombero, ha tenido que enfrentar situaciones difíciles, entre las cuales destacan varias, como el operativo de rescate del accidente aéreo en el cual perdió la vida el ídolo de la televisión nacional y candidato presidencial, Renny Ottolina, hecho que lo afectó bastante, porque Ottolina era una persona querida por los venezolanos y debido a su popularidad la mayoría sentía un alto grado de aprecio hacia el comunicador.
Otro suceso que recuerda, fue el desastre de El Limón en el estado Aragua, donde se perdieron numerosas vidas de venezolanos y este hecho le causó gran impacto, por la cantidad de muertes que se registraron.
Estuvo presente en la caída del avión de Cubana de Aviación el 25 de diciembre de 1999, en el terremoto de Cariaco y atendió la zona del litoral carabobeño, cuando se produjo la tragedia de Vargas, un suceso que no vivió directamente, pero a través de lo que pudo ver en los medios de comunicación, le causó una gran tristeza.
LO BUENO ENTRE LO ADVERSO
Enfatizó que en medio de las tragedias que le ha tocado atender, lo mejor es poder encontrar a alguien con vida, en lugares donde no se pensaban hallar sobrevivientes.
Sergio Montaner resumió lo importante de su labor en las siguientes palabras, "Cuando uno salva una vida, se dan momentos de satisfacción, especialmente cuando al ciudadano que le ayudas te abraza o te sonríe dándote las gracias por ayudarlo a salir de esa situación, por eso cada gesto, cada palabra, cada mirada de alguien que es salvado por ti, marca tu vida para siempre". |